
Cal para el remo español y arena para los alemanes
David Cal se ha proclamado campeón del mundo de piragüismo en la ciudad alemana de Duisburgo, y además se ha clasificado para disputar los Juegos Olímpicos de Pekín, al haber quedado entre las seis primeras posiciones.
La prueba de 500 metros inundaba de ilusión al público germano, que contaba con el mayor aspirante para ganar la carrera, Andreas Dittmer. El bullicio se teñía de negro, rojo y amarillo, pero Cal, un minuto, 47 segundos y 187 milésimas después, pintó con brillo hispánico el tono oscuro del país de la selva negra.
Amarras fuera, comienza la prueba. Gritos y aplausos, la grada loquea. El gallego se escapa, con estilo navega. Un mar de alemanes de fondo corea. Es chino, se acerca y, Cal, sin descanso, palea. Zhukouski lo sigue, pero pronto lo deja. Desde la orilla la afición chapotea: Dittmer sumerge en la pelea. Escasos segundos para la meta. La oleada de gente lo vitorea. Ambos respiran, cada vez con más fuerza. El esfuerzo alcanza su recompensa: Cal, dorado, a la grada silencia.
Desde lo más alto del podio, David Cal divisa el orgullo del pueblo gallego. Empapado de ilusión, que lleva por dentro, el himno español conmueve su momento.