
Gracias
Ayer me escribiste un poema de amor.
Ignoro si te diste cuenta, pero el tiempo de la película lo dediqué a contemplarte. Nunca pensé que unos ojos pudiesen reír más que unos labios. Nunca creí que una sonrisa bastara para encontrar un fervor sincero.
¡Poderosa Afrodita!
El halo de cariño que desprendía tu piel era tan intenso, que abracé tu mano y juré cuidarte todos los días de mi vida. Ignoro si te diste cuenta.
Hoy he amanecido llorando de felicidad porque ayer, como siempre, me escribiste un poema de amor.