Solos, vivimos solos, en un refugio lleno de agujeros por los que pasan personas, amigos, amores, que siempre se los lleva el tiempo.
Solos, como abrazados al frío, acurrucados en pesadillas de las que te despiertas llorando, cuidando que al día siguiente se vuelva a poner el sol para continuar mimando el vacío que sueña a tu lado, ese que acompaña al silencio y al que ni siquiera le puedes dar la mano.
Porque al final solo quedas tú, triste o sereno, bajo un manto de flores y un recuerdo etéreo.
Porque, un día, el último cariño también se lo llevará el tiempo.