¿Cómo voy a recordarte si te pasas las 24 horas correteando por mi mente, jugando con tus muñequitos, olisqueándolo todo, gruñendo como un furby y dándome lametones cuando aún hoy te acerco mi mejilla al cielo?
No se recuerda lo que nunca se olvida. Te quiero mucho, Rey.




